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PRIMERA PLANA


Advierten que en 2019 será necesario profundizar el ajuste para despejar las dudas de default



Fecha: 06/11/2018   13:07

Distintos economistas estimaron que el plan de Dujovne y el FMI deja al menos 3 puntos del PBI de ajuste pendientes para el mandato siguiente





   

El peso de la deuda pública será el condicionante ineludible de la gestión económica de quien asuma el 10 de diciembre de 2019. Así lo señalan varios economistas que dudan que estén dadas las condiciones necesarias para afrontar los vencimientos de deuda sin ir a una reestructuración antes de 2023.

Para la consultora Economía y Regiones (E&R), el ajuste de 2 puntos porcentuales del PBI que el ministro Dujovne propone para el año próximo es insuficiente para evacuar dudas sobre la solvencia del país y que caiga el riesgo país a niveles compatibles con la reapertura de los mercados internacionales de deuda voluntaria. De acuerdo a sus estimaciones se necesita que en 2020 se haga un ajuste de 5 puntos del PBI.

Esta proyección tiene una enorme implicancia política, porque aleja el escenario de recuperación rápida o en V al que apuesta el Gobierno para que la reelección de Macri sea un proyecto posible.

Los mercados estiman una recesión corta

El riesgo país cayó este lunes a los 604 puntos básicos, tras una fuerte reducción desde los 652 puntos desde fin de octubre. Sin embargo, Argentina sigue más que duplicando los 248 puntos de Brasil, los 205 de México o los 180 de Uruguay, lo que muestra el diferencial de desconfianza que las finanzas del país generan respecto de otros de la región.

"El actual Gobierno dejará al país con la mayor presión tributaria de toda su Historia, comprometiendo negativamente como nunca la capacidad de hacer negocios, crecer y consecuentemente pagar la deuda", subrayó el informe semanal de E&R que estima que 2018 cerrará con una caída del 3% de la actividad y que en 2019 la economía seguirá contrayéndose un 1,5%.

No muy distinto fue el diagnóstico del economista del CEMA y ex ministro Roque Fernández, para quien es necesario generar un superávit de 4 puntos del PBI para 2021 para que la deuda pública se pruebe sostenible. En una entrevista con El Cronista, el también ex presidente del Banco Central recordó que la crisis cambiaria dejó la deuda arriba del 70% del PBI y, por esto, consideró que la deuda es percibida como "sostenible, pero no con una alta probabilidad" en los términos del mismo Fondo Monetario Internacional.

En este punto, el diagnóstico del ex ministro Fernández coincide con el de E&R respecto de que si no se profundiza el ajuste, con la asistencia del FMI, solo se está pateando el default o la reestructuración de la deuda para más adelante: "Solamente con un superávit primario de 3% del PIB a lo largo de todo el período 2020-2023, se evitaría el default, ya que las necesidades financieras del próximo Gobierno caerían a US$11.592 millones", se lee en el informe.

Para Diego Giacomini, economista y director de E&R, el sobreendeudamiento deja a la economía con una presión impositiva incompatible con el arribo de inversiones y el crecimiento del PBI per cápita, razón que prolonga en el tiempo la incapacidad de generación genuina de recursos con los que pagar el dinero que se pidió prestado. En efecto, está estimado que por cada punto de caída de la actividad, el Tesoro deja de recaudar unos $50.000 millones al año.

En este punto, vale la pena hacer dos consideraciones sobre el corto plazo. La primera es que -como destacó la economista Marina Dal Poggetto desde la consultora EcoGo- la recaudación necesaria para afrontar los vencimientos de deuda viene creciendo pese a la recesión sobre dos motores artificiosos: la liquidación de stocks típica del comienzo de un ciclo recesivo hace que las empresas sigan pagando IVA por encima de lo que su producción exige, por lo que las firmas acumulan saldos impositivos a su favor; esto no es sostenible en el tiempo y, conforme la recesión se extienda, este fenómeno transitorio que permite que el IVA crezca por encima de la inflación se va a extinguir.

 

El ministro de la Producción, Dante Sica, con la conducción de la UIA.

En segunda instancia, los impuestos de $3 y $4 por dólar sobre las exportaciones aumentan la caja de corto plazo del Tesoro, pero deterioran la competitividad para generar dólares genuinos con los que pagar la deuda en moneda extranjera (que ronda el 60% del PBI actualmente). Si con el dólar rondando los $41, el pasado 28 de septiembre la economía encontraba su tipo de cambio real multilateral (TCRM) más competitivo (142,2) de acuerdo a los datos del Banco Central, vía inflación ya se perdió el 16% de esa competitividad cambiaria -o, si se lo compara con agosto, cuando el tipo de cambio recuperaba su nivel teórico de equilibrio, la pérdida se reduce al 11%- con el impuesto a las exportaciones se come para los exportadores otro 10% adicional; a la vez que enfrentan una carga tributaria muy superior a la de sus competidores.

En pocas palabras, la misma estrategia de recaudación de corto plazo dificulta el equilibrio del déficit de cuenta corriente, desequilibrio que el mercado corrigió por la fuerza con las tres corridas cambiarias de 2018. Y la tentación de apuntalar la pérdida de competitividad para mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios sin convalidar aumentos nominales de magnitud está a la orden del día en un año electoral, incluso si el presidente del Banco Central trabaja con bandas de flotación que prevengan el excesivo atraso.

"Teniendo en cuenta la acumulación de vencimientos en 2022-23, que rondan los U$S 30 MM en cada uno de esos años, y la imposibilidad de financiar esos montos ?por mercado', la Argentina deberá renegociar el acuerdo con el FMI", advirtió el informe de la consultora Analytica este lunes. Típicamente esto implica condicionamientos adicionales para la política económica, todos de naturaleza recesiva.

"La estabilización del sendero macro condiciona la dinámica del tipo de cambio. Si se quieren evitar nuevas crisis del balance de pagos, se debe sostener el tipo de cambio real alto. Todos estos factores redundan en un producto en dólares que difícilmente crezca lo suficiente de manera de ?licuar' la dinámica de la deuda en dólares. Este sería el escenario de ?obediencia debida' para con el FMI", agregó el reporte que estima que la deuda siga creciendo en la comparación al PBI hasta el 74% en 2019 si se sigue "el escenario implícito en el Presupuesto, el ajuste excluyendo intereses sería de 5 puntos del producto en 6 años".

"Estamos a las puertas de un acelerado proceso de consolidación de las cuentas públicas antes de intereses, lo que genera una recesión en ciernes, al menos en 2019. Para los años próximos el Gobierno de turno enfrenta una disyuntiva: una mejora del producto en dólares en el corto plazo asociada a un comportamiento ?díscolo' respecto a los cánones del FMI, implica una mayor contracción de la actividad en el futuro debido al endurecimiento de las condiciones que impondría el organismo para renovar los vencimientos asociados al Stand-by", destacó el informe Rodrigo Álvarez, economista y CEO de Analytica.

 



Fuente: 06 de noviembre de 2018 (LPO)








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